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SUMGC-Festival-en-Arucas

 

Por Juan Jesús Facundo Suárez

A menudo, cuando pensamos en las riquezas de Gran Canaria, nuestra mente vuela hacia nuestros paisajes: el Roque Nublo, las Dunas, nuestras costas o el verde de nuestras medianías. Y es cierto, vivimos en un paraíso natural. Pero hay otro patrimonio que para mí es igual de valioso y que a veces no se ve en las postales: nuestra capacidad de encuentro, nuestra alegría compartida.

Hoy quiero reflexionar sobre la importancia de apostar por los festivales, los eventos culturales y los encuentros sociales en nuestra isla. Y no hablo de esto como un simple entretenimiento, sino como una necesidad vital para nuestra sociedad.

La Cultura y el Ocio: Un Derecho de Norte a Sur

Como grancanario, tengo una convicción firme: la cultura no puede tener código postal. La música, el teatro, el folklore o el arte no deben ser privilegios exclusivos de las grandes ciudades o de las zonas turísticas.

Gran Canaria es un continente en miniatura y cada rincón de nuestra geografía —desde la costa de Arucas hasta la cumbre más alta, desde el norte hasta el sur— merece ser escenario. Hay que hacer eventos. Hay que ser valientes y llevar la actividad a las plazas de los pueblos, a los recintos deportivos y a los espacios al aire libre. Porque cuando llevamos un festival a un municipio, no solo llevamos altavoces y luces; llevamos vida, llevamos autoestima y llevamos pertenencia.

Mucho Más que una Fiesta: Un Motor de Salud y Economía

A veces se comete el error de ver los festivales como algo superfluo. Como docente y servidor público, creo que debemos mirar más allá. Apostar por una agenda de eventos potente es estratégico por tres razones fundamentales:

  1. La «Economía de la Felicidad»: Un evento dinamiza el entorno. Cuando hay un festival, trabajan los técnicos, los artistas, la seguridad y la limpieza. Pero también se llena el restaurante de la esquina, el taxista hace más carreras y el comercio local revive. Es una cadena de valor que reparte riqueza de forma directa en nuestra gente.
  2. Cohesión Social y Salud Mental: En un mundo donde cada vez pasamos más tiempo aislados frente a una pantalla, los eventos son nuestra «terapia de grupo». Cantar una canción rodeado de vecinos, aplaudir una obra de teatro o bailar en una verbena son actos de salud mental. Necesitamos el contacto, la risa compartida y la emoción colectiva para sentirnos bien.
  3. Identidad y Proyección: Una isla que se mueve, que celebra y que ofrece una agenda variada, es una isla atractiva. No solo para el que nos visita, que busca experiencias más allá del hotel, sino para nosotros mismos. Nos hace sentir orgullosos de vivir en un lugar vibrante.

Apostemos por el Encuentro

Gran Canaria tiene las condiciones perfectas para ser un escenario los 365 días del año. Tenemos el mejor clima del mundo, tenemos espacios maravillosos y, sobre todo, tenemos un público apasionado y acogedor.

No tengamos miedo a «hacer cosas». Al contrario, multipliquemos los esfuerzos. Llenemos la agenda. Apoyemos a los promotores, a los artistas locales y a las iniciativas vecinales. Porque cada vez que se enciende un foco en un escenario de nuestra isla, estamos encendiendo también la ilusión de nuestra gente.

Sigamos haciendo que Gran Canaria suene, vibre y sienta. Sigamos celebrando que estamos vivos y que estamos juntos.